NUESTRA LUCHA

Se relata la historia de dos amigos que vivían en el bosque. Uno era un jabalí y el otro un zorro.

 

Ambos, todos los días despertaban temprano, pero el jabalí iba hacia un árbol donde comenzaba a restregar sus colmillos contra el tronco. De vez en cuando, el zorro pasaba cerca y veía cómo el jabalí emprendía su rutina diaria. Al principio el zorro no le dio mucha importancia pero al pasar el tiempo se despertó en él la curiosidad. Finalmente llegó el día en que el zorro se acercó al jabalí y le preguntó: —“¿POR QUÉ TODOS LOS DÍAS TOMAS TIEMPO PARA AFILAR TUS COLMILLOS?”— y agregó: —“NO HAY NINGUNA AMENAZA DE PELIGRO EN ESTE BOSQUE, NO VEO NINGÚN CAZADOR DE ANIMALES Y NO HAY NINGUNA SEÑAL QUE EL PELIGRO LLEGARÁ POR AQUÍ”—. El jabalí tomó un corto descanso de su disciplina diaria para explicarle el porqué de sus acciones a su amigo el zorro. Le dijo: —“LO HAGO COMO PREPARACIÓN; DE QUÉ ME SERVIRÍA COMENZAR A AFILIAR MIS COLMILLOS CUANDO EL PELIGRO ESTE FRENTE A MÍ, YA SERÍA MUY TARDE. ADEMÁS, EL ENEMIGO MÁS GRANDE ES QUE UNO NO ESTÉ PREPARADO PARA ENFRENTAR A AQUEL QUE NO CONOCE Y QUE NO SABE QUE VIENE A ATACAR”—.

 

Esta fábula es un perfecto ejemplo de la manera en que debemos llevar a cabo la guerra espiritual. TENEMOS QUE PREPARAR LAS ARMAS QUE NOS HAN SIDO DADAS, ESTO DEBE CONVERTIRSE EN UNA DISCIPLINA DIARIA. Necesitamos saber quién es nuestro enemigo, porque el más peligroso es el que uno desconoce.

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