EL GETSEMANÍ

En la famosa historia “EL SEÑOR DE LOS ANILLOS”, publicada en 1954, el escritor J.R.R. Tolkien describe una misión de suprema importancia.

 

La historia se lleva a cabo en los tiempos antiguos, antes de la división continental del mundo y la misión era destruir un anillo que era la raíz del maldad en el corazón de los hombres. Este anillo sólo se podía destruir arrojándolo al fuego en el centro de un monte en el último extremo del mundo.

 

El personaje menos esperado, el más pequeño de todos, fue el que asumió la responsabilidad de llevar a cabo esta misión, su nombre era Frodo. Cuando llegó el momento de salir de viaje, el mejor amigo, Sam, se unió y prometió seguirlo hasta el final del camino. Sin importar qué circunstancias se presentaran, Sam siempre iba a ser y fue la mano derecha de Frodo. Aún cuando Frodo le dijo que lo dejara seguir solo, Sam insistió en estar a su lado, y le respondió: —“HICE LA PROMESA DE SEGUIRTE Y ESTAR A TU LADO HASTA EL FINAL, ESA SIGUE SIENDO MI INTENCIÓN Y ASÍ LO HARÉ”—. Durante el último tramo de el viaje, Frodo se encontraba sin fuerza alguna, a tal punto que ya no podía continuar y cayó junto al camino. Sam lo recogió y lo cargó hasta el final de su destino.

 

Al final de la historia, el autor describe la fuerza de Sam diciendo: “Y SU VOLUNTAD NO FUE DOBLEGADA, SINO QUE SIGUIÓ LUCHANDO HASTA EL FIN”.

 

TRISTEMENTE ESTE TIPO DE FIDELIDAD Y DE LEALTAD NO ES ALGO COMÚN. MUCHOS OLVIDAN QUE LA FIDELIDAD ES CUESTIÓN DE VOLUNTAD Y NO DE SENTIMIENTO.

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